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Desde siempre se ha conocido como
Ajuar al conjunto de muebles, enseres, menaje, lencería, ropas,
etc., que tradicionalmente aportaba la novia al nuevo hogar. Era
la madre, como experta, la encargada de ir preparando el ajuar.
Decimos que era, porque la cosas han cambiado y hoy son los
propios novios quienes generalmente hacen inventario del ajuar
que aportarán, posiblemente entre ambos, al nuevo hogar que
constituyen.
El ajuar, según la tradición,
lo iba atesorando poco a poco la novia, en la medida que sus
posibilidades le permitían. Todas las mujeres
aportaban ajuar aunque este fuera proporcional a su
condición económica. Era costumbre arraigada que
la confección y el bordado de determinadas prendas lo
realizara la propia novia en tiempo anterior a la boda.
"La novia está bordando las sábanas del
ajuar" decía un cante popular de antaño.
En tiempos difíciles el ajuar
también se componía de todo aquello que
permitiera el sustento de la nueva pareja una buena temporada.En zonas rurales, sobretodo de Andalucía, contenía
aceite de oliva, trigo para la obtención de pan, y
legumbres. En muchos casos hasta un cerdo engordado, que
una vez sacrificado, propiciaba llenar la nueva despensa con
ricas viandas.
En la actualidad se entiende por
ajuar todas las prendas de uso diario de la novia y es ella
quien hace su lista y lo adquiere. La velocidad con la que
cambian las modas impide que lo adquiera espaciado en el tiempo
y en todo caso se guarda el dinero, pero la compra de deja para
última hora. |
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