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La costumbre de
lanzar arroz a los contrayentes viene de Asia en donde este
cereal es alimento básico y en algunas épocas
y lugares casi el único. Pero en Europa y concretamente en
España, antes de adoptar la costumbre de
lanzar arroz que debió ser allá por la edad
media, ya se lanzaban otros granos de cereales principalmente
trigo o centeno, e incluso en algunos lugares otros frutos como
nueces o almendras, en este último caso claro
está, se lanzaban a los pies y no a la cabeza.
La tradición de
arrojar cereales (arroz como alimento primordial en Asia o trigo,
ingrediente base del pan y alimento básico en Europa) se
interpreta como deseos de
riqueza y fertilidad para la
nueva pareja. Por una parte, que nos le falte nunca el pan
nuestro de cada día y por otra, que tengan muchos y saludables
hijos. Tener un buen número de hijos significaba hasta hace poco
tiempo, señal de prosperidad, sobre todo si eran varones.
En determinadas zonas rurales de
Andalucía se acostumbraba a recoger las semillas que habían sido
lanzadas a la pareja y sembrarlas. De el comportamiento de ese
sembrado, podía interpretarse como sería el futuro de la pareja.
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